La organización mundial de la salud la define como un estado de bienestar, en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y fructífera, siendo capaz de hacer una contribución a su comunidad.
La salud mental no solo depende de factores personales como las experiencias de vida y las condiciones fisiológicas, sino también de determinantes sociales, siendo entre ellas relevantes las provenientes del ámbito laboral.
Para tener trabajadores motivados, con mayor despliegue de su potencial productivo, más centrados para tomar decisiones e iniciativas, mejor preparados para gestionar las dificultades propias del trabajo y con seguridad para desplegar su creatividad.
Así, es crucial generar las condiciones óptimas para un clima de trabajo promotor del bienestar de los colaboradores, fomentando los factores protectores de la salud y detectando a tiempo los riesgos.
Identificamos, planeamos y aplicamos programas de intervención personalizados, adaptados a las necesidades y preferencias de las empresas, dando respuesta a tres ejes de acción fundamentales para la salud mental: